Esperando bajo la lluvia

Cuando volteó su vista al cielo, las nubes oscuras ya lo habían cubierto todo. La noche aún no terminaba pero eso no le preocupó, ya que había salido más temprano de lo esperado de su casa. Una sonrisa de orgullo se le escapó al pensar en lo lista que había sido por dejar todo preparado y escondido bajo su cama la noche anterior. No podía evitar ponerse contenta al pensar en lo bien que marchaba el plan que llevaban meses armando junto a Fen. Aunque aún faltaba que él llegara a su encuentro para asegurar que saliera bien, tenía un buen presentimiento para ese día. Más que todo, por confirmar, con su mirada fija en el cielo, que la tormenta que haría funcionar el talismán con el portal no pasaría de largo. Habían ahorrado mucho para poder conseguir ese portal y poder huir a otro sitio, donde nadie los conociera ni les impidiera estar juntos.

El sol elevándose en el firmamento había comenzado a hacerse notar tras las nubes cuando estas comenzaron a descargarse sobre el mundo. Minerva escuchó primero un fuerte trueno y seguido sintió una gota contra su rostro. El viento había comenzado a sacudir las copas de los árboles que la rodeaban. Daba por seguro que los animales del bosque, el cual conectaba su pueblo con el de Fen, ya habían buscado refugio para protegerse de la tormenta. Se acercó más al tronco del árbol que, con su gran follaje, le resguardaría de la lluvia como otras veces. Se rió sola, pensando cuánto se habían mojado ambos al probar que el talismán funcionaba y confirmar que no habían sido estafados. El mago viajero al que se lo habían comprado en secreto no parecía tanto de fiar pero no podían comprarlo a nadie más. No querían levantar sospechas y atraer la atención de sus familias. No importaba que tan bien se llevaran sus pueblos, una relación como la que ellos deseaban no era permitida. “Ojalá lo sea en futuras generaciones”, le había dicho Fen una vez mientras preparaban su plan.

La sonrisa en su rostro no desaparecía mientras esperaba a Fen recordando cosas especiales que habían vivido juntos desde que se conocieron cinco veranos atrás. Miró nuevamente el tronco del árbol y acarició con cariño el dibujo tallado en su corteza. Dos nubes unidas por un arcoiris. Allí se habían conocido, en un día de tormenta como aquel, pero ya cuando la lluvia había amainado, dejando un largo arcoiris que unía ambos pueblos en los extremos. Lo interpretaron como una buena señal, por lo que desde entonces también había sido su lugar de encuentro y donde ella más deseaba estar cuando hacía sus tareas o mencionaban las propuestas de matrimonio que llegaban a su hogar. Sin embargo, a nadie podría llegar a amar tanto como a Fen y no poder gritarlo a los cuatro vientos le había amargado bastantes noches y días. Ahora estaba allí, esperando bajo la lluvia a que él llegara para dejar atrás todo aquello e ir a por un futuro juntos.

Su impaciencia comenzó a hacerse notar al cabo de un rato, en cuanto fijó su mirada en el horizonte. Aunque ella hubiera llegado antes, había pensado que él sería puntual al menos esta vez, pero parecía no ser el caso. “Seguro se ha vuelto a quedar dormido…o eso espero”, pensó Minerva deseando que nada malo le haya pasado antes de salir del pueblo. Fen tenía el hábito de quedarse hasta tarde leyendo, por lo que ella le había recomendado no hacerlo en esa ocasión para huir antes de que la gente comenzará sus labores. “Si llega a ser esa la razón…”, ya pensaba en el regaño que le daría cuando notó una silueta caminando rápido bajo la lluvia y en su dirección. 

—¡Al fin llegas! —no demoró en gritar Minerva, a causa de la fuerte lluvia, apenas tuvo Fen a pocos pasos—. Pensé que me haría vieja antes de que llegarás.

Fen rió a carcajadas mientras estrujaba su ropa. Él le explicó rápido que la lluvia lo había agarrado a la salida del pueblo y lo había dejado todo mojado. Entre la bolsa con sus objetos personales y el peso de la ropa cargada de agua, se había demorado más de lo que deseó en llegar hasta el punto de encuentro. 

—Además —dijo sonriéndole mientras tomaba sus manos y le miraba a los ojos—, no tienes de qué preocuparte. Incluso de vieja te seguiría amando y, aunque tuviera que llevarte cargando, igualmente me escaparía contigo.

Minerva se sonrojó ante lo que el muchacho acababa de decir y rió también al ver esa sonrisa pícara, que tanto le gustaba de Fen, resaltando sus colmillos. Ella le dió un pequeño golpe en el hombro, que él dramatizó juguetón.

—Ya, ya, mejor sacas el portal o se pasará la tormenta —le ordenó mientras tomaba su bolso de la rama del árbol, donde lo había dejado para que no se mojara—. ¿Acaso quieres que termine casada con algún viejo? 

—Jamás —le respondió, mirándola serio y haciéndose el ofendido.

Ella rió a carcajadas y tomó una mano de él. Sin demorar más, Fen sacó de su bolsillo el amuleto, poniéndolo entre sus manos y las de Minerva, mientras lo elevaban hacia el cielo. Ambos recitaron un antiguo conjuro que causó que la lluvia de su alrededor, el viento y un pequeño rayo fueran absorbidos por el amuleto. Este brilló, hizo un pequeño chasquido y un portal azulado se abrió frente a ellos. Sin soltar sus manos, se miraron felices y cruzaron al otro lado, sin temor y esperanzados de poder disfrutar una nueva vida sin un arcoiris de por medio. Ya no tendrían que separarse para volver cada uno a su nube, sino que podrían vivir juntos bajo un nuevo arcoiris. 


¡Holitas! Espero que hayas disfrutado mucho la historia de Minerva y Fen. Hacía muchísimo que no escribía un relato de semejante extensión y la he pasado genial escribiendo de esta parejita (de la cual espero volver a escribir).

Esta es mi nueva participación en el primer reto de escritura del GYM para escritores organizado por Roxana. La consigna consiste en escribir una historia protagonizada por alguien esperando bajo la lluvia. Por lo que la gran fuente de inspiración en esta ocasión ha sido la lluvia.

Muchas gracias por leerme y ojalá te haya gustado. Antes de irte, te animo a compartir tu opinión en la caja de comentarios.

Hola, soy Gisela

Me encanta escribir historias de fantasía, terror y otros géneros.

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